La Sagrada Grieta

Análisis del discurso político-religioso que reformula el “estamos mal, pero vamos bien”. Las invitación a purgar las culpas por haber comido el fruto prohibido, aun si no llegaste a probarlo. La pesada herencia como pecado original y el inevitable paso por el infierno para encontrar la luz al final del túnel. Una auténtica herejía periodística.

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Fotos: Esteban Ferreyro

Génesis

En el año 313 del calendario oficial, el emperador romano Constantino inició el cambio con el Edicto de Milán: de esta manera terminaba la persecución a los cristianos y comenzaba la expansión del protocatolicismo dentro del imperio. Quien realmente dijo “cambiemos” fue Teodosio, quien gracias al Edicto de Tesalónica logró que los que decían “Bienaventurados sean los pobres” pasaran a ser los nuevos dirigentes de la clase dominante y opresora. Una parte de ese documento oficial decía “(…) Ordenamos que tengan el nombre de cristianos católicos quienes sigan esta norma, mientras que los demás los juzgamos dementes y locos sobre los que pesará la infamia de la herejía. Sus lugares de reunión no recibirán el nombre de iglesias y serán objeto, primero de la venganza divina, y después serán castigados por nuestra propia iniciativa que adoptaremos siguiendo la voluntad celestial”.

Desde el centro del poder, por siglos perfeccionaron una sacrosanta dialéctica para legitimar su posición privilegiada e instalar en la sociedad la “servidumbre voluntaria”. Como bien lo expuso Étienne de La Boétie en el 1548: “¿Qué título daremos a la suerte fatal que agobia a la humanidad? ¿Por qué desgracia o por qué vicio, y vicio desgraciado, vemos a un sinnúmero de hombres, no obedientes, sino serviles, no gobernados, sino tiranizados; sin poseer en propiedad ni bienes, ni padres, ni hijos, ni siquiera su propia existencia? Sufriendo los saqueos, las torpezas y las crueldades, no de un ejército enemigo, ni de una legión de bárbaros, contra los cuales hubiera que arriesgar la sangre y la vida, sino de Uno solo…”

Las dictaduras setentistas del Cono Sur, el neoliberalismo de los noventa y ciertos sectores de la actual dirigencia partidaria argentina copiaron características del bendito sistema que permite que unos pocos poderosos sean mantenidos por numerosos explotados que mayoritariamente justifican su propio sufrimiento. Semejante monstruosidad se sustenta desde un discurso manipulador de estructura político-religiosa que promete cerrar la grieta de la inequidad ofreciendo un tentador paraíso futuro, pero previamente hay que purgar las culpas de haber comido el fruto prohibido, aunque ni siquiera lo hayas probado: la pesada herencia, un pecado original que funciona como excusa para legitimar la violencia. La realidad es que nos purifican por el fuego para acostumbrarnos al infierno de la desigualdad y la sumisión.

El corporativismo o sagrado corpus social es la estructura perfecta, casi en divina proporción, que el clero político neoliberal pretende instalar, donde todos somos una parte vital de un cuerpo y cada quien tiene que cumplir su función aunque resulte desagradable, porque lo mas importante es ser funcional a algo “superior y trascendente”.

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Obra misionera

Los profetas de la Escuela de Chicago, levantando el báculo de la libertad, dividieron las aguas y ofrecieron llegar a la tierra prometida. Luego, los apóstoles del neoliberalismo trajeron la palabra a Latinoamérica para imponerla con la pluma y la picana.

La prédica no siempre es suficiente para instalar masivamente una confesión que promueve la muerte del individuo autónomo y glorifica el espíritu de rebaño. Es necesario domesticar las mentes, y para ello hace falta un diluvio universal (en forma de catástrofe natural, económica o mediática) para crear confusión, miedo, desorientación, para envolvernos en la oscuridad y mostrarnos una única luz hacia donde correr. Hace falta aturdirnos para introducirnos en un túnel que apunta hacia un precipicio iluminado y caminar hacia éste con fe fotosensible.

Los argentinos siempre estamos esperando la llegada del mesías; cuanto más se parece la arenga política al sermón de la montaña del evangelio según san Mateo, más aceptación tiene; cuantas más bienaventuranzas para el pobre y afligido contiene el discurso, más se pierde el análisis crítico. Así, una y otra vez nos bautizamos en cultos capitalistas que nos acercan al apocalipsis.

El Pro llega al gobierno y trata de sostenerse con el know how dialéctico católico apostólico romano, con la “teología de la prosperidad” de los pastores televangélicos neopentecostales, que predican que el progreso económico es consecuencia de la devoción incondicional a la divinidad, y con la “Doctrina del Shock”, que Naomi Klein explica claramente en su libro, develando cómo puede instalarse una ideología generando o aprovechando un evento de alto impacto social o una sucesión de acontecimientos capaces de infundir sensación de derrota, miedo y confusión.

La Fundación Creer y Crecer fue el germen de esta corriente en la crisis del 2001; desde allí supieron utilizar el armagedón para esparcir las enseñanzas del todopoderoso Milton Friedman.

Suárez: el que trae la “buena noticia”

Desde hace más de cinco años, en especial durante la última campaña presidencial, el encargado de armar la liturgia y las homilías macristas es el Pro-diácono Federico Luis Suárez. Nadie mejor para redactar el discurso político-religioso del partido amarillo que un Licenciado en Ciencias Políticas de la católica Universidad del Salvador y exseminarista formado bajo el padrinazgo de Bergoglio, que siempre enarboló con orgullo la bandera blanca y amarilla.

En 2007, cuando asumió como Director de Cultos en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, creó el circuito turístico papal, y en 2011, como Subsecretario de Contenidos, se dedicó de lleno a redactar las parábolas del jefe de gobierno de la CABA. Actualmente es el secretario de Comunicación de la Pro-arzobispa y gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, creyente ferviente que estudió Ciencias Políticas en la Pontificia Universidad Católica Argentina y que frecuenta congresos de pastores evangélicos neopentecostales.

Ave Julieta Gratia Plena

La diócesis presidencial tiene una nueva comunicadora, la Lic. Julieta Catalina Herrero, en el cargo de Directora General de Discurso de la Subsecretaría de Comunicación Presidencial de la Secretaría General de la Presidencia de la Nación. Egresada de la opusdeísta Universidad Austral Argentina y luego de la jesuítica Universidad del Salvador.

Herrero fue empleada administrativa de la Casa de Gobierno bajo el mando de Miguel Núñez, vocero de Néstor Kirchner, durante dos años y medio. En junio de 2006 dejó el cargo para incorporarse inmediatamente a la oscura Burson-Marsteller, Ltd., una de las agencias de relaciones públicas y comunicaciones más grandes del mundo. En diciembre de 2009 se incorporó al PRO y al Gobierno de la CABA como comunicadora.

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El arcángel Metatrón

Burson-Marsteller actualmente integra el grupo multinacional Young & Rubicam, que a su vez es parte de la corporación británica WPP Group, con sede central en Londres.

Desde hace varias décadas, esta multinacional brinda asesoría estratégica en asuntos públicos, especialmente en manejo de reputación y crisis. Ha sido contratada como vocero divino en algunas oportunidades: por la iglesia católica en el Congreso Eucarístico Internacional en Filadelfia (1981) y para las campañas presidenciales del fanático religioso evangélico George W. Bush. Es la empresa elegida para instalar “nuevos regímenes” en Medio Oriente.

El primer decreto secreto del golpista ultracatólico Jorge Rafael Videla fue el N°960 del 17 de junio de 1976, para “contrarrestar la acción psicológica emprendida por intereses y grupos extranacionales, dirigida contra el prestigio de la Nación Argentina en el exterior”.

Con este propósito, la Junta contrató, a modo de Metatrón, a Burson-Marsteller, que en 1979 creó el eslógan “Los argentinos somos derechos y humanos”. Este eslógan se usó como ofensiva a la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA: se distribuyeron cientos de miles de etiquetas autoadhesivas con esa leyenda. También se desarrolló una campaña de desprestigio de las organizaciones de derechos humanos que denunciaban el Terrorismo de Estado en Argentina.

Al poco tiempo de la llegada de herrero (exmonaguilla de burson-marsteller) a la Subsecretaría de Comunicación Presidencial, en los desfiles del bicentenario vemos tanto un cartel, tomado por todos los medios de comunicación, que reza “derechos humanos para humanos derechos”, como también a golpistas desfilando en el acto central.

Según declaró el vocero de Burson-Marsteller, en el 2004 la empresa fue contratada por el bloque del PRO de la Cámara de Diputados y por el partido PRO en la campaña electoral de 2007. También en 2004, Mauricio Macri la eligió como agencia de comunicaciones internacionales del club Boca Juniors.

Actualmente, se puede ver en la página oficial de Burson-Marsteller la foto de la Casa Rosada como imagen promocional de la oficina Argentina.

Varios de sus gerentes generales en las oficinas de Argentina son egresados de la Pontificia Universidad Católica Argentina y periodistas de La Nación, quienes manejan muy bien el lenguaje sacro-político.

Sentado a la derecha del Señor

Jaime Rolando Durán Barba es quien le da forma al Verbo. Y de eso sabe, ya que él afirma ser Licenciado en Filosofía Escolástica y tener una licenciatura en Ciencias Políticas obtenida en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Mass-media de siete cabezas

Hace milenios que la amenaza del fin del mundo o las crisis del orden imperante sirven para atemorizar a la sociedad, generar shock e instalar nuevas-viejas ideas para mantener a la humanidad sumisa. Los medios masivos de comunicación nos venden apocalipsis permanentemente aggiornados que solo son funcionales a los poderes opresivos; también instalan el discurso sacro-político y líderes mesiánicos que solo nos ven como fieles-recursos explotables.

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