El diputado de internet

Hay un marplatense que mezcla su voz con los titanes de la web. Allí, donde se imponen buena parte de las actuales batallas de la Tierra, Sergio Salinas Porto deja registros únicos para el porvenir de los argentinos. Docente activo, desarrollador web y fundador de la Federación Latinoamericana de Usuarios de Internet, viaja por todo el planeta para involucrarse en la gobernanza del medio que domina el mundo.

Sergio Salinas Porto Portada

 Fotos: Romina ElviraFederica Gonzalez

– ¡Sergio!, se cayó internet.

– Es parte de la magia de la red.

Sergio Salinas Porto contesta a sus alumnos con absoluta naturalidad. En la clase que dicta sobre Tecnología y Sociedad de la Información y Comunicación en la escuela de periodismo Eter, desdramatiza la posibilidad de que la interrupción del servicio de internet genere que, justamente su cátedra, se vaya a la papelera de reciclaje.

En medio de un frenético ida y vuelta con los estudiantes, rodeado de computadoras portátiles que entran y salen del aula; este docente en informática, de cercanos 50 años, fundador y actual presidente de la Asociación Argentina de Usuarios de Internet (Internauta), no tiene dudas en cuestionar las herramientas de las que, por cierto, vive a cuenta y orden: “Todas las nuevas tecnologías producen ansiedad. Este mundo híper conectado nos trae aparejado el stress y eso es algo que hay que empezar a revisar”.

La teoría es conocida, pero incluso para Sergio es absolutamente complejo aplicarla. Al finalizar la cursada, exige un trabajo práctico a presentar vía Twitter y avisa: “Quiero lluvia de notificaciones durante la semana”.

Su pasión por el hardware y el software arrancó por un primer chat y lo llevó hasta lo que es hoy, un activista social en defensa de los derechos de los usuarios de la red.

-¿Qué te motivó a crear Internauta?

-La pobreza, comprometerme con el dolor ajeno. Al venir de una formación universitaria, conté con herramientas en esto de participar, estudié Derecho y después Desarrollo en Lenguaje Informático, pero lo que más me vinculó es la acción solidaria. Internauta nace cuando el país se estaba yendo al tacho, en el 2000.

Por aquellos tristes tiempos, caprichoso en dar respuestas, Salinas Porto construyó una organización que luego transformó sus objetivos. Al entender que también internet era una tecnología generadora de  inequidad, comenzó a liderar proyectos de acortamiento de la brecha digital. “Accedían los que más tenían. Y los que menos tenían, miraban internet con la ñata sobre el vidrio. Me acuerdo cuando pagué 36 pesos por una hora de conexión. Ahí, en Mitre y Rivadavia, el `ChatPark´ creo que se llamaba. Si hoy todavía hay brecha digital, imaginate 15 años atrás…”.

Acumuló días de vacaciones en su trabajo y decidió subirse a un Volkswagen Gol. Lo hizo con otros dos marplatenses y una porteña mujer a la que no conocía en persona. En un viaje de dos meses, recorrieron puntos diametralmente opuestos de la Argentina y armaron las primeras delegaciones de Internauta. La Asociación, -reconocida en el exterior mucho más que en su propio país-, iniciaba sus campañas por el software libre.

La metamorfosis de Internauta no habría de terminar allí. Media década después, una vez que el gobierno comenzó a involucrarse parcialmente en la problemática de conectar a las comunidades más excluidas con la entrega de computadoras; desde la organización consideraron que habían “arrancado con un objetivo que terminó por cumplir el Estado” y ampliaron entonces su cometido, detectaron una irregularidad gravosa fronteras fuera y plantearon lo que nadie.

A Icann, sobre Malvinas

Rumbo a Dakar, República de Senegal, viajó Sergio en 2011. En uno de los foros públicos de la Corporación de Asignación de Nombres y Números de Internet (Icann en sus siglas en inglés), presentó por primera vez una declaración formal para solicitar no considerar a las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur como territorios independientes de la República Argentina.

La reacción de Internauta se debió a la postura de Icann tiempo atrás, cuando otorgó al gobierno de las islas el derecho sobre dos códigos de país: .fk (Falkland) y .gs (Georgia y Sandwich). Estos dominios, conocidos como ccTLDs (en inglés: Country Code Top-level Domain), desataron una causa latinoamericana. Amparada en las resoluciones del Comité Especial de Descolonización en ONU, -que registra en Malvinas un territorio en disputa-, la asociación argentina criticó el reconocimiento que Icann hizo al archipiélago, al darle potestad para tener un código de país propio y admitirlo así como independiente.

¿Cómo se enteran de esa asignación de dominios que decide Icann?

-Participamos de una reunión en la que había una distribución de las regiones geográficas de Internet y con un grupo de trabajo latinoamericano empezamos a leer algunos documentos en los que se estaban discutiendo grupos de nomenclaturas de los ccTLD. Había países que, aunque geográficamente están en el Caribe, tenían la administración de los protocolos de internet delegados en Norteamérica, caso Jamaica. En el mismo estado de quilombo están las Islas Caimán. Ahí vemos que aparecían las Falkland y empezamos a entender como se había dado el proceso. El Estado argentino, en ese caso, no hizo nada. Hubo una sola presentación de forma a partir de lo que nosotros habíamos expuesto.

¿Qué les contestó Icann?

-Ellos no asumen una posición en la que planteen “nos equivocamos” ó “a ver como lo revertimos”. En la contradicción entre lo que hace Icann y el dictamen del Comité de Descolonización está la clave. Esa resolución de la ONU es un antecedente anterior a la creación de internet. Ellos se tendrían que haber fijado en eso. Aprobaron algo que va en negación con una historia de reclamos y manifiestos. Icann no tendría que haber entregado el .fk y el .gs, no tendría que haber tocado esos dominios. Se tendrían que haber hecho los tontos, mirar para otro lado. Esto no fue una cuestión irracional o aleatoria, se llega a esta situación porque hay una intencionalidad de Gran Bretaña.

De todos modos, desde Icann reconocieron “la complejidad profunda” de tu planteo y además aseguraron que le darían “la debida atención que se merece”.

-Eso fue lo formal. Pero no hemos tenido contestación, cuatro veces los invitamos a debatir el tema. Icann siempre se ha manifestado diciendo que no se discuten políticas en su espacio. Que ahí se discuten cuestiones técnicas. En realidad, siempre se discuten cuestiones políticas disfrazadas de cuestiones técnicas. Estás ahí, vos ves que todo es formalmente correcto, pero después en la mesa, definiendo las políticas de Icann, ha estado siempre sentada, por ejemplo, la Secretaría de Comercio de EE.UU. Eso no es algo técnico.

¿Cómo interpretan el escaso acompañamiento gubernamental en un tema como este?

-Nosotros hemos planteado muchas veces que no estamos conformes con la representación que sale de Cancillería. Recién ahora la Secretaría de Comunicación sabe que andamos intranquilos por Malvinas. Estamos muy preocupados con cómo se trabaja. El Gobierno tiene una deuda. No ha sido feliz la representación argentina en estos años. Desde el 2005 que estoy en Icann, ha sido un desastre, muy pobre.

También es cierto que Icann le abrió espacio a los usuarios.

-Icann en algún momento comprendió que si solamente se cerraba en la gestión técnica y política de internet únicamente con algunos gobiernos y las empresas, la web no llegaría a buen puerto. Entonces armó algo que se llama un espacio “de múltiples partes interesadas” (en inglés multistakeholder). Ahí, el sector público, el sector privado y los expertos técnicos tenemos una cuota de palabra. Nosotros no definimos nada, pero lo que podemos hacer es manifestarnos. Cuando nos presentamos es porque tenemos realmente una espalda para soportar lo que decimos. Nos apropiamos de un derecho. Ellos están ahí porque nosotros todos los días consumimos internet. Somos “prosumidores”, producimos internet y consumimos internet.

En una de tus intervenciones en Icann dijiste que Chile, Argentina y Uruguay tenían grandes problemas de conectividad porque alguien “les bajaba las frecuencias”

-Nos baja la frecuencia Inglaterra. Más que de conectividad de internet, de comunicación en sí. Gran Bretaña tiene satélites apuntados a la región y también tiene tecnología aplicada dentro del territorio de las islas. Es una potencia extranjera que ataca la soberanía comunicacional de nuestros países y lo hace indiscriminadamente. Bajar la frecuencia significa no llegar a escuchar todo, tener conos de silencio. Es preocupante.

El diputado de internet III

La hermandad sudamericana sí existe

“Nacimos como una sola organización y hoy somos muchas”. Salinas Porto habla orgulloso de Flui, la Federación Latinoamericana de Usuarios de Internet que creó y convirtió en motor para otras primeras federaciones de usuarios en Sudamérica, Centroamérica, África y Asia. “Somos un reflejo dentro de Icann, ellos ya saben que somos la Flui”.

“Cuando fuimos ante Icann y dijimos que queríamos exponer lo de Malvinas nos dejaron últimos. Para nosotros eso fue una ofensa. Allí se empezaron a sumar las voces de los otros latinoamericanos. Hubo varias personas del público que se levantaron para aplaudirnos y utilizaron su tiempo para decir que estaban de acuerdo con los argentinos, en que nunca Icann debería haberse metido a definir esa política de dominio”.

¿Cómo siguió la relación con Icann en estos cuatro años en el que han expuesto el tema?

-Icann nació de una forma y se transformó en otra y en esa transformación tiene que dar respuestas a cuestiones que antes no daba. La estructura multistakeholder permite que todos tengamos una voz y opinión. En el debate en ciudad de Buenos Aires quedé con el presidente de Icann, Fadi Chehadé, en que iba a tener una respuesta. Sin embargo, no sé si Icann está en condiciones de aportar alguna contestación cuando no la tiene.

Los viajes de Internauta por el mundo para valorizar este litigio marcaron el mapa en Senegal, Costa Rica y Londres, a donde Salinas Porto se trasladó para tener de 3 a 6 minutos de exposición y hallarse con muchas disertaciones que “fueron recepcionadas con complicaciones”, entre otros mínimos detalles, por falta de intérpretes. “Lo que hemos tenido fueron buenas voluntades. La solidaridad internacional es lo que marca la diferencia”.

Digitalización de la cotidianeidad

Internet, la red de redes, ha crecido a velocidades asombrosas gracias a la participación voluntaria de múltiples actores: gobiernos, empresas privadas, comunidades académicas, tecnológicas y la sociedad civil. En base a todos esos protagonistas, la famosa World Wide Web funciona en una arquitectura abierta a partir de la cual surge la palabra gobernanza, que trata ni más ni menos que de los “asuntos relacionados con el desarrollo y la aplicación de principios, normas, reglas, procedimientos y programas que dan forma a la evolución y uso de internet”. Se utiliza este vocablo para diferir específicamente del término gobierno, lo cual denotaría un modelo centralizado.

Con todas esas capas íntimamente relacionadas comenzaron a incluirse una larga lista de temas controversiales a la discusión: seguridad de gobierno, instituciones e individuos, la privacidad, la libre expresión, los derechos humanos, los derechos de autor, el uso de marcas registradas y, últimamente, una vorágine de interacciones comerciales.

En la actualidad existen 3.000 millones de usuarios de internet en el mundo. Hay 5 mil millones de objetos conectados y se prevé que serán 50 mil millones en 2020. Facebook es la red social más conocida y utilizada. Cumplió 10 años y ya compartió entre sus usuarios 450 mil millones de imágenes. Sólo durante los últimos 24 meses registró 8 billones de mensajes privados. En 2013, junto a Google, Yahoo y Microsoft, envió a la Agencia de Seguridad de los Estados Unidos los datos personales de más de 12 mil internautas. La circulación de información, se ha convertido en un auténtico negocio.

¿Qué exige la gobernanza?

-Empezar a dar respuesta en el respeto a la diversidad, en el acortamiento de la brecha, contra el espionaje, en la neutralidad de la red. Ahora se viene toda una movida en la que se hablará de la “liberación de datos”. Liberar los datos significa que todo pase a estar al alcance de todos. El problema es quién procesa y administra esos datos. El inconveniente es la inequidad en el manejo de esos datos. Ahora hay muchos sitios que te ofrecen ventas por internet, no cobran ninguna comisión, sólo quieren manejar la base de informaciones personales.

¿Está el mundo un poco extraviado en esto de involucrarse en la gobernanza?

-No hay ni idea. De hecho, cuando nosotros mismos discutimos en los foros no hacemos foco en algo específico. El problema es cómo hacer para lograr más participación en el mundo. Es un proceso largo, que recién comienza. Muchas veces nos cuesta poder involucrar a otros compañeros en el tema de la gobernanza. Es tedioso, algo exclusivo, terminas siendo un especialista en cuestiones de Icann.

Es un tema abrumador…

-Es cierto. Aquí será distinto cuando venga una segunda o tercera dirigencia política y social. En otros lados ya pasaron por algunas etapas y plantean el tema de los datos e internet como algo referencial. Hay dirigentes que han visto más rápido que otros los procesos de tecnología de información en su país. Evo fue uno, Correa fue otro, Rousseff a partir del espionaje. De igual modo no sé si alcanza contra la avidez de los grupos dominantes.

Y en el caso de Argentina, ¿no hay dejadez?

-Además de la interrupción democrática que tanto nos atrasó, nuestros dirigentes que vienen de los 70, no comprenden todo este asunto. Vienen con una realidad de no acostumbrarse directamente a leer en una computadora, menos pueden entender estos procesos tan intrincados.

¿Eso desanima o redobla la apuesta?

-Las organizaciones tienen que tener mayor vida que la gobernanza. Sin embargo, la gobernanza merece un lugar especial. Si no intervenís en las políticas públicas, si no modificas las formas de internet, el capital se come al eslabón más chico, que somos los usuarios.

¿Cuáles son las cosas que dificultan encontrar un camino dentro de la gobernanza?

-Por ejemplo, desde el 2006 a la fecha, el tema mayoritario de discusión en Icann son los nuevos gTLD (dominios de nivel superior genéricos: .com, .org., .edu, .gov). Ahora van a existir cientos de miles. Los nuevos gTLD son la muerte de internet como la conocemos ahora, según mi visión. Generarán un negocio para algunos y caos para otros. ¿Quién es el que gana acá?, los buscadores. Básicamente Google, que es el que incluyó esta discusión en Icann. La única necesidad de tratar este tema era del mercado. Un negocio entre empresarios y el buscador, el gran dominante. Será cada vez más difícil para aquellos que reciben una dádiva oponerse a lo que dice esa empresa. Por Mar del Plata pasó Google Street View y por otros lugares por donde transitó su automóvil hubo conflictos por la captura de datos. Tenemos que pensar cuánto bien le hacen a la ciudad este tipo de cosas. Tengo desconfianza. Aquí hay una Universidad Nacional que hace investigaciones científicas, ¿qué pasa si capturaron sus datos al pasar por allí? No hubo ningún proceso de garantía en que ese autito tuviera en su estructura alguna tecnología que pudiera robar información y eso es muy fácil de saber. Planteemos las cosas desde la dignidad, no desde el cholulismo de aparecer en Google. Evaluemos los equipos que se utilizan y luego vemos si los habilitamos. Ese tipo de cosas son las que deben discutirse en la gobernanza.

La sociedad ultra conectada que se viene y esa búsqueda de incorporar más y más gente, ¿no implica a la vez mayor superabundancia de información?

-Es un poco lo que hablo con mis alumnos, ellos suman mucha información, pero no tienen la posibilidad de procesar todos esos datos como debería ser. Esa sociedad ultra conectada tiene que tener un balance y ese balance se va a tener que dar por varios caminos, uno de ellos es la capacitación. La escuela tiene que poder funcionar en eso. La híper conexión a internet ahora comenzará a vivir la etapa de la domótica (integración de tecnología en el hogar). Desde un celular se podrá hacer todo, las casas se convertirán en robot, es el IPv6 (Internet Protocol versión) el que brinda todas esas posibilidades y es lo que se viene en la Argentina. Tendremos que empezar a ver en la gobernanza, cómo esa tecnología nos impacta nocivamente en la vida diaria.

El IPv6 tenía fecha de vencimiento para su implementación en el país en este 2014. Es una versión de los protocolos de Internet (IP) diseñada para reemplazar a Internet Protocol version 4, utilizada desde hace más de tres décadas y cuyo límite en el número de direcciones de red admisibles empezó a restringir el crecimiento de la web, sobre todo en la densamente poblada Asia.

La evolución de esos protocoles hacia IPv6 permitirá hasta 340 sextillones de direcciones más y alcanzará no sólo computadores conectadas a internet, sino también smartphones, tablets, y otros dispositivos inteligentes que pudieran aparecer en el futuro.

El diputado de internet II

Torazo en rodeo ajeno

¿Cómo es estar involucrado en temas tan claves en el exterior y observar que en la Argentina la gente aún se maneja en forma muy básica respecto a internet?

-Tengo sensaciones encontradas. Hay mayor reconocimiento internacional que nacional. Ver el proceso de Internauta en el mundo, su desarrollo tras haber nacido en una ciudad del interior del país y trascender las fronteras. Esas cosas a uno lo ponen orgulloso. Como marplatense, que Al Jazzera me haya involucrado entre los referentes para uno de sus documentales, o haber tenido la posibilidad de conocer a muchos primeros ministros del mundo, me pone feliz. Por el otro lado, tengo ese sinsabor de no haber podido lograr una buena vinculación con el gobierno nacional. Eso nos pone tristes a los de Internauta. Hubiésemos preferido tener mayor interacción, por ejemplo, en el tema de Malvinas.

Aunque Salinas Porto exprese que es “una anécdota” no haber logrado tener acción directa en políticas públicas nacionales pero sí en muchas otras de América Latina, no deja de reconocer su preocupación al respecto: “uno es más conocido en internet que acá”. Admirador de Néstor Kirchner y exsecretario de Comunicación de la CTA Mar del Plata de Hugo Yasky, milita en la actualidad en el espacio “Propuesta Política de los Trabajadores”, perteneciente al Frente para la Victoria.

¿Y en Mar del Plata?

-Nunca nos convocaron para hacer cosas ni para pedirnos una opinión. Somos pocos, pero podrían aprovechar lo que tienen. Aquí se hará un Polo Tecnológico fuera de Mar del Plata. El gancho para este tipo de proyectos no es hacerlos en el exterior del ejido urbano, hay que hacerlos adentro. Construimos las cosas al revés, estamos haciendo guetos. Tenemos que incorporar la tecnología en los lugares en donde está la gente. Todas esas estructuras de innovación y valor agregado, si las ponemos afuera, erramos. En todos lados los desarrollos tecnológicos están en medio de la ciudad. Silicon Valley está adentro de San Francisco, no afuera. Nosotros construimos algo con otra lógica. Vamos hacer un Centro Tecnológico en el barrio La Herradura. Hay que trabajar con el que menos tiene.

La carrera tecnológica

¿Qué opinión te merece la presentación del proyecto de ley Argentina Digital?

-Me parece rescatable. Es la primera vez después de muchísimos años en que el gobierno ha asumido un rol importante dentro de lo que es la estructura de gobernanza de internet. Se le da un nivel de importancia al tema de la neutralidad en la red que es totalmente sensible a nosotros. Se está atacando un problema que Argentina tiene desde los 90, cuando entregó las comunicaciones a la faz privada sin ningún tipo de reserva de poder para consigo mismo.

El texto ingresado recientemente en el Senado, que garantiza la neutralidad de las redes en su artículo 1º, establece una distinción entre quienes generan contenidos y aquellos que, al brindar servicio de conexión, los transportan (conocidos como ISP). De aprobarse, los clientes podrán descargar, enviar, recibir o acceder a cualquier contenido o sitio, sin ningún tipo de restricción.

En abril pasado, Internauta estuvo en Brasil, en la reunión de la Net Mundial convocada por Dilma Rousseff. “Ahí comenzó a verse una gestión clara de los estados, donde se puso en valor que si uno no tiene una política de comunicaciones, se lo comen los más grandes. Si han podido hacer todo lo que han hecho estos países súper poderosos, es porque nosotros no comprendemos todavía lo que significan las nuevas tecnologías en la aplicación de políticas y equidad social. De todos modos, esto que te digo podría parecer un versito…”.

Pero no lo es.

Ir a la barra de herramientas