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Daniel Angelici tiene muchas caras. Es presidente de Boca, empresario de bingos, amigo de Macri y poderoso operador judicial. Todo esto desnuda la investigación publicada por Ediciones B. El trabajo demuestra, además, que el modelo de gestión de “El Tano” no escapa a una regla implacable del poder: la pretensión de controlar a los medios.

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 Fotos: Luciano Thieberger y Tony Gomez (DyN)

“Angelici es un hombre de muchísimo poder. La gente no tiene ni la menor idea del poder que tiene básicamente en el ámbito de la justicia local y federal. Maneja a Servini de Cubría. Y esto no es algo que se me ocurre a mí. Cuando salió desde la AFA una cantidad de deudas que tenía Boca y que esa información la tenía la Justicia, Angelici hizo llamar a Servini de Cubría acá al diario para desmentir la información. Que una jueza llame a Olé te marca lo que es Angelici”.

El manejo que tiene Angelici con la prensa de Boca es cordial, ameno, agradable y solidario, siempre y cuando no existan repreguntas ni se indague acerca de lo que le resulta incómodo. En sus años como presidente, salieron a la luz cuatro casos muy serios en donde El Tano jugó fuerte para disciplinar a los periodistas que cubrían el acontecer diario del club.

Pocos dirigentes, o quizá ninguno, toleran las críticas, y menos desde las principales tribunas periodísticas. En especial si es desde Clarín, el diario más influyente del país. Pero si un tema genera fricciones en el fútbol es la relación con las barras. Durante más de un lustro, Sebastián Varela del Río conoció cada recoveco del Mundo Boca. A lo largo de ese tiempo, como el hombre de Clarín Deportivo en el club de la Ribera, trabó amistad con Juan Román Riquelme y su entorno, lo que de inmediato provocó la mirada torva de quienes responden a Angelici.

En varios de sus artículos, Varela del Río no solo documentó las diferentes denuncias que giran en torno a la gestión de Angelici en Boca, sino que también expuso detalladamente la relación sin retorno entre el binguero y uno de los máximos ídolos de la historia moderna del club. Pero como si faltase algo más, apareció en escena el retorno de Rafael Di Zeo a la cancha tras su suspensión.

Promediaba 2015. El mundo al revés: en lugar de que el centro fuesen los jugadores y lo que ocurre en el deporte más popular del mundo, los medios especulaban sobre cuándo regresaría a la Bombonera el líder de una de las facciones de La Doce. Todo había comenzado en 2014, cuando Di Zeo presentó un recurso de amparo en la Justicia Civil pidiendo que Boca le restituya la condición de socio, que había perdido por falta de pago como consecuencia de haber estado en la cárcel. En abril de 2015 fue el juez en lo civil José Luis Bournissen quien dispuso que Boca le devolviera la categoría de socio activo. Ante la controversia, el magistrado sostuvo, en declaraciones a Vorterix, que “me intranquiliza que (los hermanos Di Zeo) ingresen a la cancha, pero no es una cosa que está a mi alcance impedir. No soy el funcionario competente para controlar la admisión de los violentos en los estadios de fútbol. La competencia de un juez civil es muy acotada a cuestiones reglamentarias. Ahí termina mi función, mi rol”. Asimismo, subrayó que Rafael Di Zeo y su hermano Fernando habían sido declarados “cesantes” por falta de pago de las cuotas sociales el 29 de junio de 2007.

Días después, tras una reunión con Angelici, el secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, indicó que si Boca aprobaba el ingreso a su estadio de los hermanos Di Zeo y de Mauro Martín, él votaría negativamente en el Comité de Seguridad respecto de la asistencia de público al Superclásico por el torneo local.

Varela del Río tiene tamaño de rugbier. Luce peinado y barba a la moda, ambos cuidados en detalle. La entrevista transcurrió en el Starbucks de San Telmo. Acababa de aceptar el retiro voluntario de Clarín, entre otras cosas porque, según confesó, la relación con el reelecto presidente de Boca no daba para más. Varela del Río explicó que, en esa ocasión, Boca no presentó “la constancia certificada de la baja como socio activo. Lo que arguye en el expediente es que no lo encontraron. Que después de una búsqueda exhaustiva no lo encontraron. Yo tuve un diálogo mano a mano con Angelici en el que le dije que no habían presentado esos papeles y (le pregunté) si Boca no iba a presentar los papeles necesarios. Me dijo que me anime a escribirlo. Esto es textual: ‘Animate a escribirlo’, me dijo”.

En muchas ocasiones, narró el periodista, por su amistad con el ex jugador, al verlo en los pasillos Angelici lo llamaba irónicamente “Riquelme” o “Román”. Varela del Río resumió en un hecho puntual cómo fue su trabajo bajo la gestión de El Tano: “Tuve un conflicto menor en el marco de una conferencia de prensa en donde discutí por una nimiedad con un controlador de Boca. Inmediatamente se acercó gente de Seguridad y me ‘apretaron’. Al punto que me comí un par de cachetazos propios de excesos y diría con el objetivo de generar una situación provocativa. La reacción de los vigiladores, sin lugar a dudas, fue desproporcionada en relación con el intercambio de opiniones que había tenido con el controlador. Por supuesto que la pasé mal y que no tengo modo de probar ese hecho violento. Para ello necesitaría que la Comisión Directiva de Boca que conduce Angelici tenga voluntad de aclarar el tema”.

El ex periodista de Clarín no solo cubrió la actividad deportiva del club, en ocasiones tomó las problemáticas de Boca respecto de la barra brava, la política interna y, especialmente, las idas y vueltas de Riquelme con la CD. Por el hecho narrado anteriormente, Varela del Río aclaró que recibió “la solidaridad de varios colegas que fueron valientes, porque en Boca no es fácil animársele a Angelici, el tema pasó a otro plano. Mi intención no era dramatizar, aunque la situación lo ameritaba, pero sí me parecía justo que se aclarase la situación. Yo no podía, pero Boca sí. Era muy simple: si utilizaban las cámaras internas de seguridad, podrían haber arribado a la conclusión de que los muchachos de Seguridad de Boca se pasaron de mambo. Lo resumo: la situación nunca se aclaró y los que me ‘apretaron’ siguen siendo empleados del club. Empleados que días después del hecho continuaron haciendo comentarios provocativos y totalmente repudiables”167.

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Las normas

Otro hecho de resonancia similar surgió con la llegada a Boca del jugador Daniel Osvaldo. El ex Juventus, de Italia, se había convertido, desde su regreso al fútbol argentino, en la “figurita difícil”, y el periodismo deportivo estaba detrás del delantero permanentemente.

La revista La Garganta Poderosa, publicación mensual llevada a cabo por la cooperativa La Poderosa —integrada por habitantes de la Villa Zabaleta, entre otras—, pudo lo que muchos no: consiguió un reportaje con el delantero. El objetivo era homenajear a Gastón, un chico de 13 años que había muerto por la desidia del Estado al caer en un pozo ciego de la Villa Rodrigo Bueno, de Puerto Madero. La Garganta Poderosa, desde su creación, tiene una finalidad clara: atrapar a los lectores por medio de tapas con figuras atractivas, para poder contar lo que ocurre en las franjas más postergadas de la sociedad argentina. En tal sentido, se vio, por caso, a Lionel Messi vistiendo una camiseta argentina con el nombre de Mariano Ferreyra.

Según detallaron en su cuenta oficial de Facebook, la revista había arreglado con el representante una visita de Osvaldo a la propia villa. Sin embargo, días después comunicaron desde Boca que el jugador solo respondería preguntas de carácter deportivo y bajo ningún concepto se referiría a la muerte de Gastón, quien esperó más de 40 minutos una ambulancia que terminó llegando cuando ya era tarde. “La nota se hace con las normas de Boca”, fue una de las frases que desde la revista contaron que les comunicó la oficina de prensa del club. Más tarde, desde La Garganta Poderosa intentaron contactarse directamente con el jugador, pero su representante respondió: “No puede hacer nada por fuera de Boca y, si tocara algún tema extradeportivo, podría ser sobre Provincia, pero no sobre Capital”.

El detalle de la denuncia que enumeró la revista en su cuenta de Facebook sintetizó los hechos:

Viernes 20/3/2015:

Nos comunicamos con el representante de Daniel Osvaldo, para pautar una nota y una producción en homenaje a Gastón, en el barrio Rodrigo Bueno.

Viernes 27/3:

El representante nos confirma la entrevista por mensaje de texto: ‘Está todo ok. Solo hay que definir si después de hacerla, Dani va a la Rodrigo Bueno. Para eso, deben garantizar el tema de la seguridad y que la gente no lo vuelva loco. Lo hablan y se lo explican bien, personalmente. Él ya sabe, y solo le preocupa que lo enloquezcan con las fotos, pero no será problema ir a la villa. Arreglen qué día con la Prensa de Boca’.

En el número de octubre de 2011, ante el primer aniversario del asesinato de Mariano Ferreyra, La Garganta Poderosa salió con una contratapa en la que se veía a Lionel Messi de espaldas, portando la camiseta con el nombre del militante sobre el número 10.

Miércoles 1/4:

Por teléfono, la Prensa de Boca nos dice que ‘Osvaldo no hablará del tema Gastón’. Y que si queremos entrevistarlo igual, en el club, la nota deberá hacerse ‘con las normas de Boca’. Para verlo 15 minutos ‘tienen que mandar hoy mismo 10 preguntas por mail, únicamente deportivas’.

Jueves 2/4:

Se concretan la entrevista y la foto de tapa, custodiada por tres hombres de Prensa Boca, sin un solo segundo de intimidad con Osvaldo y tras una amenaza directa a los comunicadores de La Garganta: ‘Una pregunta fuera de lugar y se termina la nota’. Por respeto al jugador y su condición de trabajador, se decide no hacerle allí las preguntas sobre Gastón y volver a contactarlo el día posterior, fuera de la órbita que regula su empleador.

Lunes 6/4:

Con bronca e indignación, mientras marchábamos a la Jefatura de Gobierno con la familia de Gastón, intentamos retomar el vínculo con Daniel, pero su representante nos dijo que sería ‘imposible’ charlar del tema con él, porque ‘no puede hacer nada por fuera de Boca y, si tocara algún tema extradeportivo, podría ser sobre Provincia, pero no sobre Capital’”.

Lo padecido fue visibilizado en la siguiente tapa de La Garganta Poderosa: “Nos hubiera gustado hablar con Daniel Osvaldo sobre su historia de vida, su rebeldía y su presente, pero nuestra realidad nos llevó a elegirlo también para que gritara por Gastón, un vecino de 13 años que nos mataron por la falta de urbanización en la villa Rodrigo Bueno. Nos hubiera gustado que el goleador hablara de ‘Gas’, como habíamos pactado con su representante, pero desde Prensa de Boca fueron tajantes, como si un pibe muerto no fuera un problema: ‘No va a hablar de ese tema’. Una vez más, la mano invisible del macrismo, con el guante amarillo de la perversidad del poder, quiso coartar al periodismo diciéndole qué hacer y qué no hacer, qué preguntar y qué no repreguntar. ¿Queda claro su respeto por la libertad? ¿Y su idea de la dignidad? Y sí, nos hubiera parecido normal, como en todas las entrevistas que habíamos hecho hasta acá, desde el Indio Solari hasta Maradona, pasando por Evo Morales y Pepe Mujica, sentarnos frente a una persona para que exprese sus ideales, contra la censura de los grandes medios de comunicación, que desnudan a las figuras, encerrando a la razón. Pero esta vez no fue posible, porque el aparato silenciador del Gobierno de la Ciudad, que echa raíces en la dirigencia del fútbol profesional, quiso ocultar otro asesinato en un barrio, otra víctima de la desidia estatal. ‘Gastón murió porque no entró una ambulancia del SAME, el SAME es Macri y acá está Angelici’, se sinceraron. De verdad. Porque nos hubiera gustado tener una charla con el 9 de Boca en la intimidad, pero la lógica macrista privilegia la impunidad: ‘Se corta la entrevista apenas se desvíen de lo pactado’. Si creen habernos silenciado, están equivocados, porque en el mano a mano no encontramos una estrella alejada de la realidad, sino un pibe con mucha humildad. Por eso, decidimos que Osvaldo grite en la tapa por lo que sí le preguntamos y nosotros, en la contra, por lo que no nos dejaron: ¡Con urbanización, hoy viviría Gastón!”.

Angelici no se refirió al tema. No es su culpa: nunca se lo preguntaron.

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 La orden

Quizás el caso más visibilizado en los medios de comunicación fue el de Claudio Freire, periodista de la cadena Fox. Freire cubría para esa señal el día a día de Boca y, al igual que Sebastián Varela del Río, tenía una relación de amistad con Riquelme. En las sucesivas peleas del jugador con la dirigencia de Boca, periodistas como Freire siempre le otorgaban la oportunidad a Riquelme de decir lo que él consideraba. A tal punto, que el propio Román era quien los llamaba cuando sentía que tenía que mandar un mensaje político.

Repentinamente, el periodista fue dejado cesante. Freire blanqueó su situación por su salida de Fox. Y realizó su descargo en Twitter: “Mi salida de Fox no fue por culpa del Pollo Vignolo, sino porque el presidente de Boca dio la orden de que me saquen… ¿Podrá Angelici dar una explicación de esto?”, disparó en las redes sociales.

La salida de Freire de la cobertura diaria en Boca no remitiría solamente a su relación con Riquelme. Un prestigioso y experimentado periodista de fútbol y boxeo y, a su vez, defensor a ultranza de la forma de jugar de Román, aprovechó la oportunidad una vez que Angelici visitó el set televisivo. Entonces, interrogó al presidente de Boca sobre si, efectivamente, a Freire lo hizo echar de Fox por su relación con el 10 de Boca. Sin temblarle el pulso, sonriente, Angelici respondió: “Me extraña, yo tengo calle y no soy boludo. No voy a tener un tipo adentro del club que todos los mediodías anda en el aire criticando mi gestión”.

La salida de Freire tuvo otro responsable: el dueño de la cadena Fox. Quien manejaba la señal en ese tiempo era Alejandro Burzaco, al cierre de este libro detenido por el escándalo de coimas en la FIFA. Si bien es hincha fanático de River, el hermano de Eugenio Burzaco, especialista en Seguridad y funcionario del PRO, tejió una muy buena relación con Angelici. A través de las empresas Santa Mónica y Torneos, se asociaron en 2015 para quedarse con otro negocio: la concesión del Museo de la Pasión Boquense.

Angelici, como se contó, le entregó el control del museo por diez años. En ese contexto y, luego de ese hecho, El Tano le habría pedido un favor a Burzaco: que echara de Torneos al periodista Claudio Freire. Cuando concluía esta investigación, en marzo de 2016, Freire, ante la posibilidad de recuperar su lugar en el canal, evitó dar su testimonio para este libro. Pero no borró sus expresiones en la mencionada red social. Su silencio se explica a partir de la prepotencia del poder de Angelici, que ataca sobre lo más sensible para un trabajador: la fuente laboral.

 

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 La carta

Vito Amalfitano es un periodista de larga trayectoria en el mundo deportivo. Autor de dos libros —“La novela de los mundiales” y “Brasil, decime qué se siente”—, cubrió siete Copas del Mundo y es el jefe de Deportes y prosecretario de redacción del diario La Capital de Mar del Plata, desde hace más de 20 años. Amalfitano asumió posturas muy críticas al modelo de gestión de Daniel Angelici en el programa de radio “Boca de Selección”, de Daniel Mollo, que reemplazó al legendario Héctor Caldiero. El espacio, que pasó por las radios Del Plata, América, Concepto y actualmente está en Radio Cooperativa, de Buenos Aires, se constituyó durante mucho tiempo en la transmisión partidaria más escuchada por los hinchas.

Mollo fue uno de los principales relatores de Boca durante la gestión de Mauricio Macri, con quien, se sabe, lo une una relación de amistad. En los pasillos boquenses rumorean que el periodista fue quien le acercó a Macri la publicidad de Red Megatone. Justamente, ese habría sido uno de los detonantes por los que Mollo habría cuestionado sostenidamente a Jorge Amor Ameal durante la campaña. Es que cuando Ameal llegó a Boca acordó con la empresa LG para patrocinar la indumentaria del club y le arruinó el negocio. Llamativamente, a partir de ese momento Mollo fue a fondo contra Ameal.

Con todo, en los primeros años de la era Angelici la diversidad de opiniones en su equipo de trabajo se mantenía. Había lugar, por ejemplo, para las intervenciones críticas de Amalfitano. Con el correr del tiempo, y cuando la campaña presidencial de Angelici estaba en pleno proceso, la rigurosidad en el observatorio de medios oficial se profundizó. “Antes de la primera elección de Angelici como candidato a presidente, yo fui muy claro en mis posturas críticas y contrarias, no porque tuviera algo personal con el actual presidente de Boca, sino porque sabía, por los antecedentes, que tarde o temprano intentaría sacarse de encima al máximo ídolo del club, Juan Román Riquelme, como efectivamente ocurrió, y que luego iría por otras prendas de identidad de la entidad, como la Bombonera y, como se vio después, hasta por el mismísimo Carlos Bianchi, a quien echó una tarde después de haberle asegurado su continuidad en la mañana del mismo día”, sostuvo Amalfitano.

Uno de los puntos de inflexión fue el debate que se generó en torno de la renovación de Riquelme: “Cuando me refiero a antecedentes estoy hablando de esa votación vergonzosa para la historia del club a la que se llegó para determinar si se le renovaba el contrato a Riquelme por cuatro años o no. Una disputa y votación que impulsó Angelici, entonces tesorero, en la presidencia de Ameal, para posicionarse políticamente, en desmedro de, nada menos, el máximo ídolo del club. Por esos tiempos, un jugador como Walter Erviti firmó un contrato tanto o más alto que el de Román y no fue sometido a votación alguna. Y años después, ya cuando Angelici se sacó de encima a Riquelme, le renovó contrato al arquero Agustín Orion casi por el mismo plazo de vínculo y más dinero, por ejemplo”, reseñó el periodista marplatense.

Las críticas sobre lo que el periodista definió como “modelo de gestión macrista” comenzaron a generar rispideces al interior del equipo de transmisión, puntualmente con el conductor: “Nunca en las transmisiones me definí por uno u otro pero, ya con mucho recelo, Daniel (Mollo) imaginó que yo tenía inclinaciones por Ameal, seguramente porque claramente era el más opositor, tal como se observó en la campaña y en actitudes posteriores. Pero yo siempre me mantuve equidistante en esa disputa, justamente para no herir la susceptibilidad de Daniel, quien se mostraba particularmente crítico a la candidatura de Ameal. Siempre fui respetuoso de las posturas del dueño y conductor del espacio y quien me convocó a ser comentarista de Caldiero, nada menos, y después, de él. Pero también me negué a hablar puntualmente mal de Ameal, porque no lo sentía por convicción, seguramente por aquella primera disputa y su postura a favor de Riquelme, a quien considero un bien mucho más preciado para Boca que sus dirigentes y quien fue despreciado en los tiempos de Angelici”.

Muy activo en las redes sociales, Amalfitano comenzó a soltar desde su cuenta personal posiciones cada vez más críticas frente a la gestión oficial de Boca. No fue casual entonces que la cúpula de la producción del programa Boca de Selección recibiese los primeros llamados amenazantes para “ordenar” la actitud del reportero marplatense. Los primeros modos de “disciplinamiento” fueron a través de presiones indirectas, seguidas por la advertencia de posible retiro de patrocinadores afines a Macri y Angelici y, después, con una amenaza concreta de retirarle a Boca de Selección la clásica principal cabina de transmisión de la Bombonera, denominada justamente Héctor Caldiero, en memoria del gran relator fallecido. La cabina número 11 está en el centro mismo de la Bombonera, en un punto clave, a la altura de la línea del centro del campo y en la bandeja del medio. “Si ese muchacho no deja de pegarnos, los sacamos de ahí”, le lanzó, puro en mano, el presidente de Boca al relator y conductor de la tradicional transmisión. Además, en ese encuentro, según se supo, Angelici esgrimía una copia de tweets del comentarista en el que se citaban denuncias textuales del periodista Gonzalo Bonadeo sobre la connivencia de la dirigencia con los barrabravas y específicamente sobre la causa de los “carnés mellizos”, sobre la cual Amalfitano contaba con pruebas directas que le fueron aportadas por socios afectados.

En ese momento, acostumbrado a emitir radialmente, Amalfitano fue el destinatario: “Si no afloja, le mandaremos una carta documento”, advirtió Angelici. En esa reunión, otro directivo le habría aconsejado que no era el mejor “remedio” para la situación. Pero la carta documento igualmente se envió en agosto de 2014 bajo la firma del apoderado de Boca, el abogado Pedro Martín Wolanik: “(…) Cumpliendo expresas instrucciones de mi representada, y en virtud de ciertos Twists (sic) publicados en su cuenta entre el 15 y el 22 de julio de 2014, teniendo en cuenta el carácter agraviante de su contenido, tanto para el Presidente de la Institución, Dr. Daniel Angelici, como para los integrantes de la Comisión Directiva, habida cuenta los términos e imputaciones vertidos en los mismo, lo intimo para que en el plazo de 48 horas ratifique o rectifique el contenido de los twists (…)”.

Para enfrentar el caso, Amalfitano se asesoró con el doctor César Francis, reconocido en las cuestiones del Derecho relacionadas con el deporte y los medios. El letrado, que había representado a los dirigentes de Boca Abbatángelo y Giardino cuando lograron anular la primera elección de Pompilio, le aconsejó una solución inteligente: una reunión conciliatoria. “Con los años aprendí a respetar a la muerte y a los juicios”, sostuvo Francis, quien conoce el circuito judicial y el poder que Angelici ejerce sobre el mismo. Para evitar mayores problemas, Amalfitano cedió y fue a una audiencia. Carlos Aguas, el titular del Departamento de Socios de Boca, iba a ser quien los iba a recibir. El periodista y su abogado esperaron una hora y decidieron retirarse. La carta documento no tenía fines legales, significaba un mensaje político.

“El diálogo quedó en la nada. La carta documento solo encerraba un mensaje intimidatorio y la ausencia de diálogo refleja la intención de mantener viva esa presión. A raíz de ello, Francis redactó una carta rechazando las imputaciones que le hacían a Amalfitano y dejando en claro la vocación de diálogo truncada por los dirigentes del club, pero también mostrando las armas en caso de litigio judicial, exhibiendo el intento de cercenar la libertad de expresión por parte de las autoridades de Boca”, puntualizó Amalfitano. Las presiones sobre el equipo periodístico de Mollo para que Amalfitano no siguiera o morigerará sus opiniones, continuaron.

Lo sucesivo fue vertiginoso. Dos de los patrocinadores más importantes de Boca de Selección le hicieron saber a Mollo, nuevamente, que iban a retirar sus anuncios. El líder del equipo radial volvió a hablar con su compañero. Mollo y Amalfitano tenían una relación de varios años y, decididamente, habían estado incómodos durante las últimas transmisiones. Amalfitano le ofreció correrse y dar un paso al costado para descomprimir la situación. El desenlace fue la desvinculación del periodista en agosto de 2015, justo en los días previos al inicio de la campaña por la reelección de Angelici. Lo que vino después es materia pública: Daniel Mollo terminó convirtiéndose en concejal por el partido de Mauricio Macri. Hoy es el presidente del bloque PRO en el Concejo Deliberante del potente distrito bonaerense de San Martín.

El Tano, como todo hombre de poder, supo construir su contracara mediática. Naturalmente, Angelici sabe escoger el tono preciso para dar un mensaje directo, una advertencia o un obsequio.

*El texto corresponde al capítulo homónimo del libro El Tano, ¿Quién es Daniel Angelici?, de Ignacio Damiani y Julián Maradeo, publicado por Ediciones B Argentina.

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