Un pensamiento (ovarios)

Soliloquios de un tipo que se pone y saca el traje de periodista todas las mañanas, pero que, en el fondo, gustaría contestar a la pregunta: “¿Profesión?”, con un seco: “Comediante”.

 Pablo Vasco oct2016

 Foto: Juan Pablo BucetaRomina Elvira

Al final, la culpa de todos nuestros males no era de los chistes sobre violaciones.

Ni del circo La Audacia. Ni de las murgas que ensayan los domingos a la tarde.

El problema no es la interna radical, ni la unidad peronista.

Ni ese chiquitaje que sólo le importa a concejales, funcionarios y periodistas que viven de hacer meteorología barata de un microclima que nunca llega a los barrios.

No es culpa de los vecinos que queman hojas en la vereda. Ni de los que dejan el auto en doble fila frente a las escuelas.

Ni del Indio que no quiere volver con Skay. Ni de Mirtha Legrand.

Y mucho menos del Kun Agüero.

Lo peor que nos puede pasar no son las fotos hot de alguien “que se filtraron y revolucionaron las redes”. Ni el picante cruce de tuits entre dos personas que no sabemos cómo se llaman ni de qué trabajan.

No estamos mal porque todavía no pudimos ver la serie que miran todos. O porque extraño TVR.

Antes esperábamos los domingos a la noche para ver los goles.

Ahora esperamos a Lanata para saber sobre qué tema vamos a discutir en la semana.

¿Hay algo más triste que eso?

No vale decir el final de Toy Story 3.

Definitivamente, lo peor que nos podía pasar no era tener que limpiar paredes después de un Encuentro Nacional de Mujeres.

Pero hablamos un montón de eso.

Lo peor que nos pasa —aquí y ahora— es tener que contar cuerpos de mujeres.

Cuerpos que se amontonan en una morgue imaginaria mientras nosotros discutimos si Mercedes Ninci es o se hace. O si Navarro grita mucho.

Somos campeones olímpicos en discutir giladas.

Mientras tanto, hay gente que cree que el feminismo es una moda, como los pantalones chupines o investigar a Andrea del Boca. Y tratan de desactivar cualquier intento de discusión seria al grito de “¡feminazis!”, porque no quieren asumir que están en problemas.

Estamos en problemas.

Y los Relativizadores de Todo bajándole el precio al Ni Una Menos argumentando: “Bueno, en realidad también están matando a tipos. ¿O a vos te parece que las mujeres son las únicas que son asesinadas?”.

Hay que jugar a otra cosa.

La piedra rompe a la tijera. El papel cubre a la piedra. La tijera corta al papel.

Las paredes sucias le ganan a los femicidios. Los chistes sobre violaciones les ganan a las paredes sucias. El video que se hizo viral le gana a los chistes sobre violaciones.

Es muy difícil así.

Las mujeres están pidiendo que no las asesinemos. Y tienen razón.

Ojalá que sigan copando la calle. Y los lugares de poder.

No nos tiene que dar miedo.

Esto siempre lo manejamos los hombres. Solo por tener más fuerza que ellas.

Y convertimos al mundo en un lugar horrendo.

Tiene que haber un plan B.

O a lo mejor, lo que viene es el plan A.

Ir a la barra de herramientas