¿A cuánto se fue el litro de combustible espiritual?

Soliloquios de un tipo que se pone y saca el traje de periodista todas las mañanas, pero que, en el fondo, gustaría contestar a la pregunta: “¿Profesión?”, con un seco: “Comediante”.

 combustible_espiritual

 Foto: Juan Pablo Buceta – Ilustración: Luciano Cotarelo

Qué lindo es dar buenas noticias!

El Gobierno Nacional –consciente de que está haciendo historia- redobló su apuesta e incorporó a sus reuniones de Gabinete (o como las llaman en Europa, “reuniones de Tupper”) a un Especialista en Felicidad. Una especie de Che Guevara Buena Onda que viene a cimentar las bases de la Revolución de la Alegría.

Sinceramente, no entiendo cómo pasamos de producir autos a producir autoayuda. De repente, el país dejó de moverse en base a postulados setentistas y empezó a apoyarse en frases de sobrecitos de azúcar.

Pero el problema debo ser yo, que no lo entiendo. A lo mejor están adelantados 40 años y yo soy un gil.

Debe ser eso.

Por eso he decidido dejar gobernar, tal como me lo piden desde los medios.

Basta de “la Patria es el Otro”. Ahora es: “Si sucede, conviene”.

Quiero que me acompañes y que militemos juntos este sinceramiento de la economía.

Si, se puede.

Tomá nota:

1.- Llegó la hora de cambiar a la hora de salir a ver un espectáculo. Esa tendencia de ir al teatro y pagar una enormidad para ver al artista de moda, afortunadamente está quedando fuera de uso. Ahora lo top es ver espectáculos callejeros, como el imitador de Antonio Ríos que la rompe en la Rambla o el ciego que canta en la puerta de los cajeros automáticos del Banco Provincia. Si se buscan emociones fuertes, lo ideal es pararse a mirar los autos que intentan cruzar las rotondas de Champagnat.

2.- Dormir en las plazas es una opción saludable. Uno se oxigena, renueva energías y hasta puede aprender astronomía mirando el cielo. No hay nada más orgánico y que demuestre más amor por el planeta Tierra que hacer tus necesidades junto a un árbol.

Aparte, la mayoría de las plazas tiene wi fi. Podés usar tu smartphone (o afanarte uno, da lo mismo)  y mirar películas online. Una noche perfecta. En caso de lluvia, podés considerarte un afortunado. Nuestros bisabuelos juntaban el agua de lluvia para lavarse la cabeza, porque es muy beneficiosa para el cabello. ¿Qué mejor manera de homenajearlos?

3.- Es el momento justo para sacar ese artista de variedades que hay en cada uno de nosotros. Todos admiramos a los mimos (¿qué duda cabe?) y esa capacidad mágica de hacernos creer que caminan contra el viento o tiran de una soga, por nombrar solo dos de las tres cosas que saben hacer.

Es hora de que dejes aflorar ese Marcel Marceau que anida en el interior de cada uno y empezar a jugar con la imaginación y hacer como que andamos en bicicleta, pagamos impuestos o que tomamos mate.

Incluso podemos ir más allá y entrar en el terreno de las imitaciones. De un ejemplar viejo del diario La Capital podemos sacar una foto de Florencio Aldrey Iglesias, hacernos una careta y hacernos pasar por él. La vas a pasar bomba.

Quien escribe estas líneas pasó por esa experiencia. Es hermoso hacer lo que uno quiere y que nadie nos diga nada. Yo logré una pequeña exención de impuestos, recibí de regalo cuatro balnearios y hasta me dejaron patear un penal en un Aldosivi – Crucero del Norte que terminamos ganando 1 a 0.

4.- En caso de que el sinceramiento de precios haga imposible mantener un alquiler, estás frente a una gran posibilidad. En países como España, Grecia o Siria, está de moda volverse a vivir con los padres. Es emocionante como después de mucho tiempo de estar distanciadas, las familias vuelven a reunirse, a compartir vivencias, alegrías y el único baño disponible.

Tus padres estarán contentísimos de volver a tenerte en su casa. Aunque sean un montón y no tengan espacio para nada. Tal vez no lo demuestren y oculten su emoción tras un rostro serio. Pero no te dejes llevar por las apariencias. Están felices.

5.- Algunos agoreros lo llaman “caída del consumo” o “recesión”, pero creo que cabe una pregunta: ¿No es hermoso entrar a un local comercial y encontrarlo vacío? Uno se ahorra las esperas, va directo al grano y –por sobre todas las cosas- se evita sacar número para esperar ser atendido. Si supieras la cantidad de árboles que se talan para poder fabricar esos rollos de numeritos que casi siempre salen de a pares y que nos cuesta tanto cortar, te sorprenderías. Tanto como lo estoy yo de que hayas llegado a esta instancia de la nota sin prender fuego tu computadora.

Vamos, compañeros. Ustedes pueden.

Cada vez falta menos.

 

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