Memoria gravitacional

Aguafuertes marplatenses de un renegado periodista nacido en el Interzonal. Ojo de halcón que ve en simultáneo el plano general y el plano en detalle (que es lo mismo que decir: Jorge, el que no puede dejar de encontrar el pelo en la sopa).

memoria

Foto: Juan Pablo Buceta – Ilustración: Luciano Cotarelo

Recientemente descubrieron que Albert Einstein tenía razón, y que las ondas gravitacionales existen, generando deformidades en la estructura del espacio-tiempo. El Universo se curva hacia un cuerpo con gran masa, sea éste un planeta o un agujero negro. Es como si un señor muy gordo viniera a sentarse al lado en un sillón.

A riesgo de que el primer párrafo sea una completa chapuza sobre física, el asunto se me hace muy lógico llevado de los pelos a otras materias en las que me iba mejor en el colegio.

Todos tenemos algún asunto o alguna persona que curva nuestro espacio en su dirección, un trauma, un amor, un descubrimiento. La vida sigue, pero con cierta tendencia a inclinarse hacia aquello que se ha vuelto trascendente por haber cortado la continuidad y la rutina. Mientras protagonizamos nuevas causas, las consecuencias de esas causas pasadas se nos enredan en los hombros como la tela de una araña. Hay hechos de mi propia biografía que no puedo contar sin que se me quiebre la voz, aunque sea mayor el tiempo transcurrido que la edad que tenía entonces.

En estos días pienso en vos, que tal vez no sepas hacia dónde está inclinado el país que te habita. No debería pasar, pero puede pasar. A veces no es una cuestión de pura memoria, a veces fallan los mecanismos del recuerdo colectivo y la distribución no es perfecta. Hablamos de la enseñanza de la historia. Los que nos hemos enterado de qué se trata, sea porque aquél cuerpo pesado se nos cayó encima y nos dobló la trayectoria, o porque dimos con él, lo fuimos construyendo a base de lecturas, películas y testimonios y ya no pudimos dejar de mirarlo, establecimos un sistema de contagio, yendo con nuestros hijos a las marchas, enseñándoles a venerar los pañuelos. Y algunos ya fueron enseñados, han sido los llevados a las marchas, los que lloraron de alegría cuando Estela encontró a su nieto.

Pero vos sos la chica que preguntó a otra chica qué será eso, mirando la concentración en la plaza por la ventanilla del bondi del que yo me bajaba. Descendí los escalones, saqué la campera de la mochila y me la puse, viéndote desde afuera así, tan no sabiendo. Es más nuestra culpa que la tuya, deberías saber, se ve que nunca es suficiente lo que hacemos o nos adelantamos a festejar el triunfo de la memoria y te dejamos atrás. Pero es que hay docentes que todavía nos esquivan, hay mucha tele derramando boludez y recientemente han ganado los que querrían que no sepas.

Tal vez de casualidad estás leyendo. Voy a pedirte primero que sigas leyendo, que leas toda la revista y que leas más, la web está llena de pistas, muchas más que las que teníamos los que no sabíamos, cuando entramos al secundario y nos interesamos por el centro de estudiantes y nos hablaban del miedo. Del miedo a qué, qué nos podría pasar al reclamar por el estado del edificio. Acaso por toda respuesta nos dijeran que “acá pasaron cosas”. Ahora que ya me enteré de cuáles eran, ahora que vi la enorme roca que se apoya en la sábana de nuestra historia, te digo que es demasiado para que no te enteres. Es necesario que te asomes, que trates de entender de qué se trata, que te anoticies de qué hizo ese viejito que vive a la vuelta de tu casa y que un grupo de manifestantes fue a escrachar.

Qué pensarías de alguien que roba un bebé después de matar a sus padres, que lo entrega a otra familia (a veces a la suya propia) arrebatándole todo dato acerca de su origen. Eso hicieron más de 500 veces y casi 400 personas siguen sin ser rescatadas de la mentira.

Ahora imaginate que tu hermano desaparece. No que se muere, no que lo golpean, que pase que un día entre los días simplemente desaparece, sin dejar rastros. Alguien con el que te peleás y te amigás, pero al que confiarías tu vida, alguien al que amás profundamente, con el que jugaste al chinchón o a la play el día anterior, con el que intentaron componer una canción. Un día no está más, una mano invisible viene y lo arrastra. Y pasan los días y no está en lo de un amigo, no está en los hospitales, no está en las comisarías, no está, ni muerto ni vivo, desapareció. Y tu familia toda sufre por la ausencia y la incertidumbre. Hasta que en la calle mamá se encuentra con otras mamás que atraviesan por lo mismo. Algunas sí saben cómo fue la desaparición, porque estaban ahí, porque entraron a sus casas en medio de la noche, las apuntaron con pistolas, les gritaron que se tiren al piso. Y también a ella les llevaron al hijo. Adónde lo llevan, adónde me llevan, etc. Después el silencio. Silencio total por decreto. Como si al narrador se le perdiera el personaje, simplemente dejara de verlo. ¿Y nadie sabe nada? El obispo sabe, el comisario sabe, el periodista sabe, el director de la escuela sabe (estoy generalizando), pero hay un pacto de silencio. Esto pasó treinta mil veces, ¿entendés?. Pasó por las mismas calles por las que siguió el 511, pasó en los edificios que ves en las avenidas, pasó en todo el país, ¿te das cuenta? Y si llegamos hasta acá, querrás saber lo que el narrador omnisciente dejó de ver.

Esa parte es igual de dura, y se fue construyendo de a retazos, por los testimonios de los sobrevivientes y hasta de algunos genocidas. Incluye torturas con choques eléctricos y por asfixia, reducción a la servidumbre, violaciones, simulacros de fusilamiento y después sí, la muerte, pero una muerte oculta, una muerte sin cuerpo. Hasta arrojaban gente viva al mar.

¿Por qué? ¿Para qué? Las preguntas se multiplican, pero lo bueno es que hay respuestas, aunque sería como demasiado pretender darlas desde acá.

Esto no se puede aprender todo de golpe. Es como si quisiera entender el pizarrón de Einstein, hay pasos, un paso y después el otro.

 

Ahh: Cien años tardaron en comprobar que el físico alemán tenía razón con su Teoría de la Relatividad General. Parece que la Razón es igual a la Verdad más la Persistencia.

R= V+P

Yo le agregaría Memoria.

R= V+P+M²

Para tu bien, para el bien de todos, este país no olvida, tiene sed de verdad y le sobra persistencia. Gobierne quien gobierne.