Es contra todos

En Mar del Plata existe un grupo identificado de personas cuyos valores exaltan el racismo, la homofobia, el antisemitismo, la xenofobia, el fanatismo, el odio y la intolerancia. Un grupo que reivindica tiempos donde la humanidad supo descender a las más despreciables profundidades de crueldad y refinamiento del sadismo, a la barbarie espiritual, a la esclavitud de las almas y de los cuerpos.

Por Jerónimo González

Durante demasiado tiempo, resultó indignante la complicidad por omisión de algunos sectores políticos y policiales. Como contrapartida, las últimas detenciones ordenadas por el poder judicial, a partir de la valiente y sostenida denuncia de la Asamblea por una Sociedad sin Fascismo, trajo tranquilidad y esperanza a un pueblo que -a 40 años del golpe- sigue sosteniendo su Nunca más.

Por momentos, continúa la preocupación por la autocomplacencia colectiva de creer que el problema es tan solo un conflicto que tienen otros/as, un asunto de tales y cuales personas, de cambiar de canal, mover el dial, pasar la página y cruzar de vereda.

En la indiferencia acumulada crece el peligro, crece la violencia y el número de víctimas y victimarios.

Por eso es imprescindible y urgente la toma de conciencia de que estos grupos son antihumanos y, por tanto, el problema no es ajeno sino que nos es propio.

Esa es la razón, entonces, por la que se vuelve necesario sentir que cada una de las víctimas tienen el rostro de todos nuestros rostros.