Contra el fascismo del siglo XXI

En Mar del Plata se vienen denunciando persecuciones neonazis a personas trans, gays, activistas por los derechos humanos y comunidades extranjeras. Hace unos meses se multiplicaron las pintadas de esvásticas en espacios públicos y locales políticos. Días atrás, Juan Martín Navarro, activista LGTB, fue atacado por cuatro personas, golpeado con palos y quedó inconsciente. El hecho despertó un repudio social generalizado que se expresó en una masiva marcha.

Por Pablo González y Romina Elvira

Si bien hay antecedentes de denuncias que datan del 2011, hace unos meses se viene registrando un crecimiento sistemático de acciones violentas por parte de grupos que reivindican el fascismo en la ciudad de Mar del Plata.

Primero fueron pintadas xenófobas a la sede de la comunidad boliviana en Mar del Plata, luego escraches a los murales del 30° Encuentro Nacional de Mujeres con grafitis contra el aborto y provocaciones durante la marcha. Finalmente, los conocidos incidentes frente a la Catedral. Paralelamente, la amenaza de muerte a Javier Andrés Moreno, titular de la Asociación Marplatense de Derechos por la Igualdad (Amadi), a Fernando Lozada, referente de Ateos Mar del Plata, y el ataque contra dos militantes antifascistas que terminaron hospitalizados. Anteriormente, se habían denunciado hechos de violencia contra personas trans y travestis.

La gota que rebasó el vaso fue la feroz golpiza recibida por Juan Martín Navarro, un joven activista de Amadi, al que dejaron inconsciente y tirado en la calle, luego de golpearlo con palos al grito de “puto de mierda”.

Tiempo atrás, José Luis Zerillo, exdirector de Derechos Humanos del Partido de General Pueyrredon, había realizado una presentación ante la Justicia contra integrantes de los grupos Foro Nacional Patriótico (Fonapa), La Giachino y Bandera Negra, a quienes se los ha identificado como los presuntos autores de los ataques y las pintadas.

En la denuncia alerta sobre el peligro de “las conductas de este grupo organizado con ideologías fascistas y nacionalistas, quienes, por medio de la violencia y la intimidación, persiguen y golpean con peligro de muerte a integrantes de colectivos que no encuadran en su modelo social y patrón cultural, y por lo cual los consideran sus ‘enemigos’ y objeto de un proceso de higiene social llevado a través de la violencia”.

Como respuesta a estos hechos, el pasado martes 15 de diciembre, unas 2500 personas se movilizaron por distintos puntos de la ciudad para manifestar su repudio a los ataques neonazis. En la marcha, se reclamó al Poder Judicial la unificación de causas y exigieron el compromiso a las nuevas autoridades municipales para frenar a estos grupos.

Por su parte, el intendente Carlos Arroyo quien durante su campaña electoral recibió el apoyo explícito de integrante de estas agrupaciones neonazis dijo a la prensa desconocer quiénes son los agresores y aseguró que estuvo con “mucho trabajo” y que por eso no estaba interiorizado en el tema.