Un mal ejemplo

La intimación a la Cooperativa Nuevo Amanecer por el juez Jorge Novelli pone en peligro a una de las más ejemplares fábricas recuperadas de Mar del Plata. Los obreros consiguieron recuperar puestos de trabajo perdidos y, aunque existe un proceso de expropiación que los avala, sectores de poder no quieren permitir que su ejemplo se multiplique.

Por Federica González, Pablo González, Romina Elvira y Juan Pablo Buceta

La Cooperativa Nuevo Amanecer atraviesa nuevamente días agitados. El jueves 27 de agosto los trabajadores recibieron una cédula de notificación que los intimaba, en un plazo máximo de 5 días, a que firmen un contrato de locación por 1.000.000 de pesos al año. La resolución lleva la firma del juez Jorge Novelli, quien no tuvo en cuenta el proceso de expropiación que se está llevando adelante desde diciembre de 2014.

No es nuevo para ellos, son obreros que han logrado poner a producir y sostener sin patrón una fábrica quebrada, que en poco tiempo volvió a elaborar 52.000 litros de leche por día y una amplia variedad de productos lácteos, reconocidos y premiados por su calidad.

Son una empresa recuperada que actualmente recibe en su punto de venta directa a 1300 personas por día.

Son trabajadores que lograron recuperar la confianza de sus proveedores tamberos cumpliendo con sus acuerdos y generando vínculos solidarios.

Son cooperativistas que lograron integrarse junto a otros productores en una red de economía social y solidaria.

Son integrantes de una empresa social que, por sus precios justos, se convirtieron en agentes reguladores del sector, obligando a las grandes empresas a tener que bajar sus  precios.

Son 85 asociados que producen, gestionan, distribuyen, reponen mercadería, limpian y administran una fabrica que fue abandonada sistemáticamente por una larga lista de empresarios, que no pararon de exprimirla y explotar a su mano de obra hasta quebrarla y dejar a sus trabajadores en la calle.

Son todo eso y mucho más. Pero no es por eso que lo atacan.

Los atacan porque, por sobre todas las cosas, son un mal ejemplo. Un pésimo ejemplo.

Los obreros de El Amanecer demuestran con su sola existencia que de las clases sociales que sostienen una empresa en funcionamiento sólo una es prescindible. Sin obreros una fábrica no funciona. Sin patrones, sí.

Demuestran, además, que los proyectos autogestionados despiertan una solidaridad social extraordinaria, como se ha visto en estos días en las incontables muestras de apoyo que recibieron.

Dignidad, autogestión, producción, economía social, comercio justo, solidaridad, comunidad. Este es el mal ejemplo que están dando los obreros de la cooperativa Nuevo Amanecer.

La pelea tiene final abierto, pero al parecer la sociedad marplatense ya tiene su favorito.