Cosas para hacer mientras en el HCD se tiran con caca

Soliloquios de un tipo que se pone y saca el traje de periodista todas las mañanas, pero que, en el fondo, gustaría contestar a la pregunta: “¿Profesión?”, con un seco: “Comediante”.

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 Foto: Juan Pablo Buceta – Ilustración: Luciano Cotarelo

1.- Cantar canciones de Manu Chao, pero imitando la voz de Carlos Arroyo.

2.- Contar en la calle colectivos sin patentes. Denunciarlos. Esperar sentado alguna sanción. Morir de viejo. Sentado.

3.- Quedarse fascinado escuchando en la tele alguna conferencia de Eduardo Galeano, hasta darse cuenta que -en algunas- se lo puede ver portando una pulsera Power Balance. Desencantarse hasta las lágrimas: un hombre que escribe tan bien y que se le plantó a las dictaduras de Latinoamérica no puede creer en un pedazo de goma que no surte ningún efecto. Es como si el Che Guevara le hubiera dicho a Fidel Castro: “Fidel. Me voy a la Selva Boliviana. Una señora me tiró las cartas y me dijo que era lo mejor…”

4.- Guardar una moneda cada vez que Massa dice “la gente” en una entrevista. Con lo ahorrado en un mes, comprarse un yate.

5.- Darse cuenta de que lo de las comisarías móviles fue una boludez importante. Pero que mucho peor es tener patrulleros inmóviles.

6.- Llevar a tu hijo a la escuela por primera vez y llorar. No de la emoción, sino al recibir el listado de materiales que hay que comprar para todo el año.

7.- Transformarse en asesor de la UTE El Libertador y proponer nuevos obstáculos para los usuarios. Que los pases estudiantiles sean entregados en persona por el Indio Solari en Nueva York puede ser un buen comienzo.

8.- Volver a utilizar expresiones que hace muchísimo que no se usan, como “por favor”, “gracias” o “qué buen disco el último de Catupecu Machu”.

9.- Asustar a un radical diciéndole que en la esquina de la casa van a construir próximamente un complejo del Procrear.

10.- Estudiar una carrera corta: periodismo deportivo (tres años), sommelier (dos años) o Policía local (seis meses). En caso de elegir la última opción, asumir de una vez por todas que Mar del Plata es una de las pocas ciudades en donde -en medio año- te dan una pistola, un patrullero y pizza free de por vida.

11.- Comerse una hamburguesa evitando la tentación de sacarle una foto y subirla a Facebook. Sentirse un transgresor.

12.- Asumir que la vida es eso que nos pasa mientras en el Concejo Deliberante juegan al Carnaval con caca.

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